Por la mañana apenas nos pudimos parar, los 5 km que recorrimos anoche nos dejaron en calidad de piltrafa, un desayuno muy malo y al autobus. Una visita a un museo canadiense, de ahí al espectacular cambio de guardia y vamonos para Mont Tremblant.
En Mont Tremblant se encuentra un centro turístico para el ski, solo que por ser verano no hay nieve :( Aún así fue muy divertido, un festival de Jazz y Blues, mucha pero mucha gente, la obligada compra de un CD del género de unos cuates que ni conocía. El lugar es sumamente pintorezco y aquí ya se comienzan a sentir diferencias culturales más notables Canadá. El recorrido fue de unas 3 horas y de ahí a Montreal.
Llegando a Montreal la diferencia de idioma ya es al 80% (80% francés, 20% inglés), la verdad es que la ciudad es muy sencilla comparada con los demás lugares; la diversidad de culturas que la habitan es similar a Toronto lo mismo que la arquitectura. Las tiendas en los subterráneos son lugares atractivos por los precios, aunque ciertamente he de mencionar que en cuestión de comercio es de notar que las tiendas Sears son muy diferentes a las que hay en México, mientras que en mi país estas tiendas son casi de lujo aquí son almacenes comunes y corrientes o eso parece.
El recorrido de la ciudad no ofreció mas que los comercios subterráneos, por la noche salimos del hotel a buscar qué comer, una pizza hutt ubicada en un barrio muy feo la verdad.
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